lunes, 13 de enero de 2014

… Y A VECES, TAMBIÉN EL DESENCANTO, LA FRUSTRACIÓN

Jóvenes: Como ustedes saben, la creación de este blog obedeció a la necesidad de mantenernos en contacto para cuestiones escolares y para expresar mis reflexiones sobre la actividad que realizo, que es la docencia y… esta vez quiero referirme específicamente a esta labor que empecé hace 26 años en la Preparatoria Federal por Cooperación “Gilberto Martínez G.” de Tehuacán, Puebla.

En el artículo “mi confrontación con la docencia” les he compartido cómo y por qué me hice docente, pero no les he mencionado la satisfacción tan grande que sentí cuando pude incorporarme a ésta, ya desde entonces reconocida institución, sentimiento que comparten la mayoría de mis compañeros, nuestros ex alumnos y espero que todos ustedes. Porque “el prestigio” la escuela no lo ha ganado por los dichos de ustedes o de nosotros, sino por el trabajo constante de todos y cuyos resultados se reflejan en las evaluaciones externas como los Exani I y II que se aplicaban de CENEVAL o desde que se aplica la prueba ENLACE, que nos ubican y nos mantienen “COMO INSTITUCIÓN” entre las mejores a nivel local, estatal y nacional como lo puede comprobar cualquiera accediendo a los sitios correspondientes o nuestros ex alumnos lo pueden respaldar en sus universidades o como profesionales, algunos incluso ahora como padres de familia. A cambio no recibimos ninguna compensación o estímulo económico, sólo la satisfacción del deber cumplido. En el sistema oficial se ha establecido un esquema de compensaciones, por quinquenios, por niveles (en carrera magisterial); aquí, a veces y algunos recibimos un diploma.

Pero, si la motivación principal no es el dinero -que siempre es necesario-, si el trabajo se hace por vocación “la prepa”… era el lugar ideal, por el equipo de compañeros, por su diversidad en posturas ideológicas y de credo, pero sobre todo por la camaradería. Aquí, he crecido más por lo que he aprendido de mis compañeros, de ustedes y de sus compañeros, que en los cursos y capacitaciones que he tenido que tomar, era… un lugar, donde te daba gusto venir a hacer tu trabajo y se reflejaba en las aulas.

Pero desde hace algunos años, esto cambió. El gobierno, en su afán de mejorar la calidad educativa, ha dejado el control de las escuelas a los padres, que tienen visiones diversas de qué y cómo debe hacerse y, los medios, -en particular la TV- que “contribuyen a la educación, con telenovelas y futbol” se han encargado de culparnos y responsabilizarnos de todo y desde entonces… también aquí, los problemas empezaron.

La escuela, enfrenta desde octubre del año pasado una nueva crisis, crisis que se han vuelto cíclicas (cada 2, 3 o 4 años), yo, soy sobreviviente de las anteriores, rumiando mi coraje porque en algunas han tenido que irse compañeros y amigos queridos y valiosos, no sé si esta vez también lo consiga; sin embargo, cada vez es más frustrante tener que trabajar en este ambiente de crispación y amenazados constantemente, a pesar de que como podrán comprobar -porque tarde o temprano la verdad sale a la luz- sólo intentamos que ustedes y nosotros no fuéramos involucrados, pero… a nosotros, siempre nos han utilizado para indignar a sus padres, nos han acusado (siempre sin pruebas) y sólo algunos nos han concedido el beneficio de la duda, reconocemos que no somos perfectos -sólo humanos- pero como lo hemos manifestado siempre, jamás defenderemos a nadie cuando se le comprueben las acusaciones, aunque… en este país, también los delitos se pueden fabricar: ahí está el profesor chiapaneco Alberto Patishtán que recientemente fue liberado con un… “Ud. Disculpe” y por eso… la preocupación.

El verdadero origen de todos los problemas es el dinero de sus padres, dinero que nosotros no manejamos, solo percibimos un salario y prestaciones “mínimas” condicionadas -casi siempre- por el patronato en turno. No somos revoltosos, sólo que, cada vez, tenemos que defenderlas, porque las ganamos intentando hacer un trabajo digno y responsable.

El problema terminará cuando sea una práctica cotidiana “la rendición de cuentas”, algo que hasta ahora no ha sucedido y mientras tanto seguiremos, con la espada de Damocles pendiendo sobre nuestras cabezas pero intentando que nuestros problemas no se reflejen en nuestro trabajo, porque ustedes no son los culpables de lo que nos pasa y porque somos ante todo… PROFESIONALES.

“Reforzar con razones nuestros argumentos, para no alzar la voz. Sólo grita el que no tiene la razón”