… Y A VECES, TAMBIÉN EL DESENCANTO, LA
FRUSTRACIÓN
Jóvenes: Como ustedes
saben, la creación de este blog obedeció a la necesidad de mantenernos en
contacto para cuestiones escolares y para expresar mis reflexiones sobre la
actividad que realizo, que es la docencia y… esta vez quiero referirme
específicamente a esta labor que empecé hace 26 años en la Preparatoria Federal
por Cooperación “Gilberto Martínez G.” de Tehuacán, Puebla.
En el artículo “mi
confrontación con la docencia” les he compartido cómo y por qué me hice
docente, pero no les he mencionado la satisfacción tan grande que sentí cuando
pude incorporarme a ésta, ya desde entonces reconocida institución, sentimiento
que comparten la mayoría de mis compañeros, nuestros ex alumnos y espero que
todos ustedes. Porque “el prestigio” la escuela no lo ha ganado por los dichos
de ustedes o de nosotros, sino por el trabajo constante de todos y cuyos
resultados se reflejan en las evaluaciones externas como los Exani I y II que
se aplicaban de CENEVAL o desde que se aplica la prueba ENLACE, que nos ubican
y nos mantienen “COMO INSTITUCIÓN” entre las mejores a nivel local, estatal y
nacional como lo puede comprobar cualquiera accediendo a los sitios
correspondientes o nuestros ex alumnos lo pueden respaldar en sus universidades
o como profesionales, algunos incluso ahora como padres de familia. A cambio no
recibimos ninguna compensación o estímulo económico, sólo la satisfacción del
deber cumplido. En el sistema oficial se ha establecido un esquema de
compensaciones, por quinquenios, por niveles (en carrera magisterial); aquí, a
veces y algunos recibimos un diploma.
Pero, si la motivación
principal no es el dinero -que siempre es necesario-, si el trabajo se hace por
vocación “la prepa”… era el lugar ideal, por el equipo de compañeros, por su
diversidad en posturas ideológicas y de credo, pero sobre todo por la
camaradería. Aquí, he crecido más por lo que he aprendido de mis compañeros, de
ustedes y de sus compañeros, que en los cursos y capacitaciones que he tenido
que tomar, era… un lugar, donde te daba gusto venir a hacer tu trabajo y se
reflejaba en las aulas.
Pero desde hace algunos
años, esto cambió. El gobierno, en su afán de mejorar la calidad educativa, ha
dejado el control de las escuelas a los padres, que tienen visiones diversas de
qué y cómo debe hacerse y, los medios, -en particular la TV- que “contribuyen a
la educación, con telenovelas y futbol” se han encargado de culparnos y responsabilizarnos
de todo y desde entonces… también aquí, los problemas empezaron.
La escuela, enfrenta desde
octubre del año pasado una nueva crisis, crisis que se han vuelto cíclicas (cada
2, 3 o 4 años), yo, soy sobreviviente de las anteriores, rumiando mi coraje
porque en algunas han tenido que irse compañeros y amigos queridos y valiosos,
no sé si esta vez también lo consiga; sin embargo, cada vez es más frustrante
tener que trabajar en este ambiente de crispación y amenazados constantemente, a
pesar de que como podrán comprobar -porque tarde o temprano la verdad sale a la
luz- sólo intentamos que ustedes y nosotros no fuéramos involucrados, pero… a
nosotros, siempre nos han utilizado para indignar a sus padres, nos han acusado
(siempre sin pruebas) y sólo algunos nos han concedido el beneficio de la duda,
reconocemos que no somos perfectos -sólo humanos- pero como lo hemos
manifestado siempre, jamás defenderemos a nadie cuando se le comprueben las
acusaciones, aunque… en este país, también los delitos se pueden fabricar: ahí
está el profesor chiapaneco Alberto Patishtán que recientemente fue liberado
con un… “Ud. Disculpe” y por eso… la preocupación.
El verdadero origen de
todos los problemas es el dinero de sus padres, dinero que nosotros no
manejamos, solo percibimos un salario y prestaciones “mínimas” condicionadas -casi
siempre- por el patronato en turno. No somos revoltosos, sólo que, cada vez,
tenemos que defenderlas, porque las ganamos intentando hacer un trabajo digno y
responsable.
El problema terminará
cuando sea una práctica cotidiana “la rendición de cuentas”, algo que hasta
ahora no ha sucedido y mientras tanto seguiremos, con la espada de Damocles
pendiendo sobre nuestras cabezas pero intentando que nuestros problemas no se
reflejen en nuestro trabajo, porque ustedes no son los culpables de lo que nos
pasa y porque somos ante todo… PROFESIONALES.
“Reforzar con razones
nuestros argumentos, para no alzar la voz. Sólo grita el que no tiene la razón”